Don Julián González Nájera

El Maestro que Enamoró a Cartagena con su Sazón
Un viaje de vocación

De Barajas de Madrid al Caribe:

La historia de nuestra cocina comienza en el Madrid de los años 60. Allí, un joven Julián González Nájera, con apenas 20 años y una ambición inagotable, se formaba en los fogones de instituciones legendarias como “Casa Valentín” (en la emblemática Plaza del Carmen) y el Aeropuerto de Barajas.

Fue esa maestría técnica, y la recomendación de su primo Mariano, lo que llamó la atención de José María Reventós, quien le extendió una invitación que cambiaría su vida: cruzar el Atlántico para dirigir la cocina de la famosa Hostería del Laurel en Cartagena de Indias.

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El destino y un "As" bajo la manga

Durante un Festival de Cine en Cartagena, Julián conoció al torero Pepe Dominguín y a Maria Rosa —tíos del célebre Miguel Bosé—, quienes le propusieron liderar un restaurante en Bogotá. Aunque ese proyecto nunca abrió sus puertas, el clima de la capital cautivó a Julián, llevándolo a probar suerte en el legendario 'As de Copas'. Fue allí donde conoció a Doña María del Carmen Roa, hoy su esposa, que en aquel entonces era una joven estudiante del convento de las hermanas carmelitas que frecuentaba el lugar, por los postres que allí se preparaban.

El nacimiento de una leyenda local

En los años 70, su nombre ya era sinónimo de excelencia, por lo que le ofrecen la dirección de la cocina de “La Boite”, el exclusivo grill del Hotel Americano en Cartagena donde Don Julián se consolidó como la referencia absoluta de la gastronomía española en Colombia. Tras pasar por el Club Unión y el Club de Pesca, el sueño de tener una casa propia se materializó en 1972.

En el barrio de Bocagrande, Don Julián abrió las puertas de su propio restaurante. No era solo un local; era un pedazo de España en Cartagena, un lugar donde el marisco local se encontraba con el aceite de oliva, el azafrán y la paciencia de la cocina tradicional.

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Primera sede del restaurante en la Av, San Martin en Bocagrande.
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Un legado que se cocina "al minuto"

Don Julián no sólo heredó recetas como su famoso Arroz a la Huertana; heredó una filosofía que hoy sus hijos y nietos mantienen intacta: el respeto por el producto.

Para él, la cocina era un acto de amor que no admitía afanes. Por eso, hoy seguimos su regla de oro: cada plato se empieza a cocinar solo cuando el cliente se sienta a la mesa. Los ingredientes entran frescos desde el mercado y salen del fuego convertidos en arte, tal como él lo hacía hace más de 50 años.

Cartagena me abrió las puertas y me adoptó como hijo; hoy, mi mayor orgullo es devolverle ese cariño en cada bocado.
Don Julián González Nájera